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Me encanta la vista


Hace años, nos presentaron la frase "una piedra en el zapato" como catalizador del cambio. El concepto se exploró en el contexto de la mejora continua relacionada con las operaciones; sin embargo, desde entonces hemos reconocido que conecta muchos aspectos de nuestra vida personal y profesional. Debido a su pequeñez —inicialmente inmaterial—, toleramos, ignoramos o incluso dejamos pasar los pequeños irritantes hasta que se acumulan o llega un punto crítico que requiere alivio.

 

Durante un reciente viaje familiar a Sudamérica, que era mi sueño, tuve la suerte de recorrer importantes senderos incas y ascender a algunos sitios históricos. Este eufemismo se volvió real y revelador de muchas maneras.

 

Tras una tormenta, caminamos y escalamos, cuidando mis torpes dedos. A cada paso, caminaba con determinación, sabiendo que mi familia estaba varios pasos más adelante y que el sendero estaba resbaladizo. Mis ojos se mantenían fijos en asegurarme de que el siguiente paso estuviera bien asentado, para así, poco a poco, poder acortar la distancia. Con seguridad al detenerme, me tomé un momento para mirar hacia arriba instintivamente y me di cuenta de que mis pasos decididos me impedían ver el panorama general: justo arriba, delante, se alzaban las magníficas montañas de los Andes. Cubriendo el cielo, casi me perdí el esplendor mientras me concentraba en mi equilibrio.  

 

Irónicamente, mientras recuperaba el aliento, me di cuenta de que había acumulado varias piedrecitas en mi bota. Reuní a nuestro grupo y nos tomamos un breve respiro para que todos pudiéramos disfrutar del paisaje. Liberándome de la incomodidad temporal, recuperé las energías y retomé el camino con renovada concentración.

 

Comparto esta experiencia personal porque, con frecuencia, al evaluar nuestras relaciones comerciales y nuestras ambiciones personales, dejamos de lado o minimizamos las pequeñas cosas que nos incomodan hasta que las consideramos suficientemente significativas o el momento es el adecuado. Desafortunadamente, esto puede llevarnos a perder oportunidades. Es precisamente en estos momentos que podemos hacer cambios sutiles, tomar las pausas necesarias, corregir en lugar de tolerar o comunicarnos con otros para lograr mejoras. Cuando optamos por simplemente aguantar, perdemos la misión más importante de remediar la causa raíz y cambiar nuestra trayectoria.

 

Cuando tengo la oportunidad de entrenar y guiar a personas, además de ofrecer mi perspectiva a colegas del sector, me sorprende lo que permiten perpetuar. El trato que recibimos, el entorno en el que operamos, el enfoque de liderazgo, la orientación brindada, las herramientas proporcionadas, el apoyo que brindamos... todo esto define cómo se vive en un entorno empresarial. La forma en que nos comportamos, intencionalmente o no, es un aspecto clave de la cultura.



Si bien soy un firme defensor de echar raíces y desarrollar una carrera profesional, es importante determinar si existe la oportunidad de usar tu aporte para generar mejoras y motivación para generar impacto. Quizás para ti, y a menudo al hablar con candidatos, escuchamos que muchos buscan crecimiento, lo cual puede manifestarse en muchas cosas. Con frecuencia, es la palabra clave para cambio: cambio en las responsabilidades, cambio en la dinámica laboral, cambio en su potencial futuro.  

 

Hacer lo que te asusta o lo que parece antinatural puede ser aterrador, pero junto con el tema de generar un cambio con propósito, a veces necesitamos explorar fuera de nuestra zona de confort para determinar si existe algo extraordinario. Sufrir sin actuar podría significar perder un gran camino hacia la satisfacción.

 

Durante este viaje, tuve la oportunidad de descender por debajo del nivel del mar, conduciendo un Jeep a toda velocidad por el desierto. Fue una experiencia emocionante, aterradora y única.

  • ¿Cómo podemos convencernos de que debemos ser valientes y afrontar desafíos inesperados si siempre jugamos a lo seguro y nos quedamos en nuestro ámbito profesional?

  • ¿Dónde podría haber oportunidades para participar? ¿Para aprender algo nuevo desarrollando habilidades prácticas, a través de un podcast o libros, para probar un nuevo idioma o para participar en un juego de roles y entablar un nuevo diálogo?

  • ¿Hay momentos en que nos cuestionamos si los comportamientos o acciones se alinean con nuestros valores?

Mantenerse en el buen camino sin duda brinda una sensación de tranquilidad y refuerza la idea de que, si tenemos los mismos aportes, probablemente obtendremos los mismos resultados. Sin embargo, ¿qué tal si soñamos con algo más significativo e impactante?

 

Sería imprudente esperar que hacer exactamente lo mismo ofrezca un nuevo resultado. Con esto en mente, sugiero lo siguiente como una vía para desafiar tus creencias y tu potencial:

  1. Busca personas responsables o promotoras que estén dispuestas a ayudarte a explorar más allá de lo que conoces hoy. Deja que te ayuden a materializar lo que podría ser un sueño más grande para tu futuro.

  2. Investigue oportunidades para utilizar tecnología, herramientas, datos y recursos educativos para ampliar su comprensión actual y desafiarse.

  3. Acostúmbrate a animarte a hacer cosas incómodas con regularidad. Come algo inusual. Prueba un nuevo ejercicio. Cambia tu rutina de fin de semana.

  4. Crea una imagen que represente tu objetivo. Algunas ideas incluyen: crear un tablero de visión, identificar una cita impactante para mostrar, usar una contraseña positiva como recordatorio regular o elegir una recompensa codiciada al alcanzar objetivos.

  5. El cambio gradual requiere tiempo y paciencia. A veces retrocedemos antes de tener la oportunidad de avanzar.

 

Preguntas de desafío personal para aflojar la piedrecita de tu mocasín, zapatilla deportiva o stiletto:

  • ¿Qué has decidido valientemente lograr que aún no has logrado?

  • ¿Hay otras personas que hayan pasado antes por estas aguas desconocidas y que puedan echar una mano?

  • ¿Ha cedido a un sentimiento de complacencia que le deja menos que satisfecho?

  • ¿Qué pequeños problemas te rodean y que podrían solucionarse razonablemente antes de perder la esperanza o abandonar la paciencia?

 

Reflexionando sobre la metáfora, todos tenemos la oportunidad de hacer que la subida paso a paso sea lo más notable posible tomando el descanso necesario para comunicarnos, practicando el autocuidado y recordando mirar al horizonte para ver la impresionante vista que se presenta a lo largo del camino.  


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