De la práctica al liderazgo: Transformando los obstáculos en dominio de la gestión
- Emily Hignett
- Hace 1 día
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Mi camino nunca fue fácil. Estuvo plagado de obstáculos, giros y vueltas, tanto en lo profesional como en lo personal. Una sólida ética de trabajo y la disposición para aprender han allanado un poco el camino que tengo por delante.
“La capacidad de aprender es la cualidad más importante que puede tener un líder.” -Padmasree Warrior
Obstáculos comunes y por qué son importantes
Como líderes y como mujeres, los obstáculos son inevitables, ya sean problemas de agenda, la moral del equipo o simplemente conciliar la vida familiar y laboral. En mi experiencia, los obstáculos no solo eran esperados, sino que me han marcado.
La transición de miembro del equipo a líder fue toda una experiencia. Implicaba reconocer que mis palabras tenían peso y que mis acciones eran observadas de cerca. Ya no era amigo de todos; era su líder, y eso significaba tener conversaciones difíciles y establecer límites.
El crecimiento como líder implica comprender que no se pueden cumplir todas las expectativas, especialmente al lidiar con la complejidad de las personas. Se puede ser atento, estar presente, brindar apoyo y preocuparse sinceramente, y aun así no lograr que todos estén contentos. Eso no es un fracaso, aunque a veces pueda parecerlo. Ganarme la confianza de nuestro equipo como su líder era mi máxima prioridad. Implementar sistemas y objetivos claros que pudieran ver y comprender, junto con escuchar atentamente sus inquietudes, marcó una diferencia significativa.
¿Por qué es importante esto? Pequeñas fricciones dentro de la práctica pueden repercutir en la atención al paciente y afectar a la práctica en general. Comprender qué motiva a mi equipo, qué les importa y qué los mantiene motivados fue clave para desarrollar procedimientos y mejorar la moral. Esto, a su vez, ayudó a que nuestra práctica creciera y permitió que nuestro equipo brindara una experiencia excepcional a los pacientes.
Liderar con autoconciencia
La autoconciencia es una de las habilidades más prácticas y subestimadas en el liderazgo. En un entorno de atención primaria de salud, donde la atención al paciente, la dinámica de equipo y el desempeño empresarial se entrelazan a diario, comprender cómo te desenvuelves es tan importante como las decisiones que tomas.
En esencia, la autoconciencia es la capacidad de reconocer tus fortalezas, limitaciones, estilo de comunicación y respuestas emocionales en tiempo real. Cómo respondes a un técnico estresado durante un día ajetreado, cómo le comunicas a tu óptico los resultados de una auditoría de seguros o cómo tratas a un paciente insatisfecho son pequeños momentos con un gran impacto.
Suena a pan comido, ¿verdad? ¿Qué tan difícil puede ser conocerse tan bien? Yo tuve dificultades con esto desde el primer día, y a veces todavía las tengo. Hice una autoevaluación para intentar identificar mis fortalezas y limitaciones y así comprender cómo aprovecharlas al máximo. Al mismo tiempo, me planteé estas limitaciones: ¿qué podía aprender de ellas? ¿Cómo podía convertirlas en algo positivo y sacarles provecho?
Desarrollar la autoconciencia puede ser sencillo, pero también debe ser constante:
Haz una pausa antes de responder en momentos de alta presión.
Solicita comentarios a miembros de tu equipo de confianza.
Tras unos días difíciles, reflexiona sobre lo que salió bien y lo que no.
Presta atención a los problemas recurrentes del equipo: ¿apuntan a malos hábitos de liderazgo o hay algo más profundo en juego?
Te invito a realizar una autoevaluación. ¿Cuáles son tus puntos fuertes? ¿Cómo puedes potenciarlos al máximo? ¿Cuáles son tus limitaciones? ¿Qué puedes aprender de ellas?
Desarrollar credibilidad y presencia de liderazgo en la oficina
Generar credibilidad y presencia en la oficina se reduce a unos pocos conceptos bastante sencillos: constancia, claridad y cómo te desenvuelves bajo presión. El equipo no solo confía en tus habilidades, sino que también observa cómo lideras, cómo afrontas los desafíos y cómo tomas decisiones a diario.
Como líder, la confianza con tu equipo se construye cuando tus acciones coinciden con tus palabras. No se trata de autoridad, sino de firmeza. Cuando el día se escapa, el cronograma se retrasa o un paciente tiene varias preguntas difíciles, un líder con presencia serena se comunica con claridad y se enfoca en las soluciones en lugar de culpar. Esto crea estabilidad y seguridad para el equipo. Recuerda también ser compasivo contigo mismo. El liderazgo no es un camino de rosas; es sumamente difícil, y seguimos siendo humanos, al igual que el complejo equipo que lideramos. Cuando cometes un error o reaccionas emocionalmente, lo que importa no es lo que se dijo o se hizo, sino cómo te recuperas e intentas enmendar la situación.
El liderazgo, en cualquiera de sus formas, no es un destino,sino un proceso continuo de aprendizaje, adaptación y compromiso. Los obstáculos que enfrentamos, ya sean operativos, personales o relacionados con el equipo, no son contratiempos que debamos evitar, sino oportunidades para convertirnos en líderes más eficaces y con mayor solidez.
Mi trayectoria, desde miembro de un equipo hasta líder, me ha enseñado que el éxito no se define por la perfección (buscar la perfección es una de mis limitaciones), sino por la constancia. Se construye a través del autoconocimiento, ganándose la confianza con el tiempo y manteniendo una presencia firme incluso ante los desafíos. Seamos realistas, siempre habrá días difíciles, problemas de equipo, conversaciones complicadas y muchos momentos de duda. Lo que nos define como líderes es simplemente cómo respondemos y nos comportamos en los momentos difíciles. Al invertir en nuestro equipo, responsabilizarnos de nuestras acciones y mantenernos abiertos al crecimiento y al aprendizaje, podemos crear un entorno donde tanto las personas como la práctica puedan prosperar.
En definitiva, el liderazgo no se trata tanto de tener todas las respuestas, sino de la voluntad de seguir aprendiendo: sobre nuevas habilidades y sobre uno mismo. Cuando adoptamos esta mentalidad, los obstáculos dejan de frenarnos y se convierten en los líderes que nuestros equipos necesitan.
Escrito por: Emily Hignett

