Crianza y profesionalismo: cómo afrontar el doble rol
- Kendra Katchko
- 14 de febrero de 2025
- 3 minutos de lectura

Seamos sinceros: ser profesional y padre a veces puede sentirse como protagonizar tu propia versión de "Misión Imposible". Ya sea dirigiendo una consulta de optometría, atendiendo a pacientes o adaptándoles las gafas perfectas, tu día puede desbaratarse fácilmente, sobre todo cuando a eso le sumas el caos de la vida familiar. Pero ¿y si te dijera que es posible compaginar tu carrera con las responsabilidades de padre y madre y tal vez, solo tal vez, disfrutar del viaje?
El mito del equilibrio perfecto:
Todos lo hemos oído antes: "Equilibrio entre vida laboral y personal". Suena a santo grial, ¿verdad? Pero la cuestión es: ¿ese equilibrio ideal? Es un mito. Algunos días, el trabajo requerirá más atención; otros, serán tus hijos. La clave no está en encontrar el equilibrio perfecto; se trata de aprender a compaginar ambas exigencias sin dejarlo todo.
El autobús de la lucha para aquí
El tiempo apremia. Tus pacientes y tu equipo te necesitan, y —sorpresa— tu hijo pequeño también, cuando «necesita» mostrarte su última obra maestra de crayones… a las 8 de la noche. El día es corto y todos quieren un pedazo de ti. Tienes un millón de cosas que hacer esta noche, mañana y pasado mañana.
Sentimiento de culpa materna: Estás en el trabajo, pero tu mente está con tus hijos. Estás con tus hijos, pero no puedes dejar de pensar en el trabajo. Es como si siempre estuvieras en otro lugar. Es agotador. Es real. Y no eres la única que lo siente.
¿Es físicamente posible estar tan cansado? ¿ Alguna vez has trabajado todo el día y luego entras a una casa donde la ropa sucia está amontonada, los platos están por todas partes y tu hijo insiste en que la cena sea pizza, ¡OTRA VEZ!? O peor aún, tienes que correr a la tienda después del trabajo, volver corriendo a casa y preparar la cena… ¡sin olvidarte de los deberes y la rutina del baño! Estás agotado, pero sigues adelante. ¿Por qué? Porque eres un superhéroe (aunque hasta los superhéroes necesitan un descanso).
Cómo sobrevivir (o al menos intentarlo con todas nuestras fuerzas)
Acepta la flexibilidad. Escucha, si esperas el momento perfecto para "equilibrarlo" todo, esperarás eternamente. Sé flexible. Algunos días serán mejores que otros. Y a veces, "suficientemente bueno" es suficiente.
Delega y apóyate en tu equipo. En el trabajo, confía en que tu equipo se encargará de lo que pueda. En casa, anima a los niños a colaborar (pueden ayudar con la colada, aunque no quede perfecta). No hay problema en apoyarse en los demás y pedir ayuda. Busca una red de apoyo, y no tiene por qué ser tu familia. También pueden ser tu jefe y tus compañeros. No digo que deban cuidarte, pero que te quiten algo de carga es igual de útil.
Establece límites (en serio, esto es fundamental). Eres un profesional y debes valorar tu tiempo. Esto implica establecer límites claros. Ya sea un rotundo "no" a las reuniones fuera del horario laboral o reservar tiempo para la familia como algo sagrado, definir tus límites es esencial para tu bienestar mental.
¡Deja de lado el perfeccionismo! No siempre podrás dar el 100% en ambos ámbitos, y eso está bien. El perfeccionismo es una trampa. Deja que tus hijos hagan travesuras, que algunos correos electrónicos esperen hasta mañana y confía en que lo estás haciendo muy bien.
¡¡¡Preparación de comidas los domingos!!!
Las dos palabras más feas, "preparación de comidas", ya sé, es un rollo. Pero créeme cuando te digo que funciona, y te alegrará poder calentar cosas en la estufa o el microondas después de un largo día (mientras sigues disfrutando de la gloriosa sensación de preparar una comida casera)
Puedes tener una carrera próspera en óptica y ser una madre fantástica. No se trata de lograr un equilibrio perfecto, sino de crear una vida donde el trabajo y la familia encajen, aunque sea un poco caótico. Tú puedes, y no estás sola. Ya sea que compartas consejos de crianza o trucos laborales con otras personas de la Asociación de Mujeres Ópticas, estamos aquí para apoyarnos mutuamente en este hermoso y caótico viaje. Así que adelante: sé la jefa en la oficina y la supermamá en casa. Ambos roles son tuyos.
Escrito por: Kendra Katchko





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